Mi experiencia personal con el yoga

Me adentré en el misterioso mundo del yoga hará cosa de dos años, y digo misterioso porque todavía a día de hoy sigo intrigada por todo lo que esta disciplina es capaz de descubrirme.

Me encontraba en un punto de mi vida en el que me había acostumbrado a una rutina que consistía en despertarme a duras penas para ir a trabajar, volver cansada a casa, no tener prácticamente tiempo ni ganas para cocinarme la cena, y estarme más de dos horas en la cama dando vueltas a miles de pensamientos que en gran parte eran nocivos.

Siempre había querido hacer yoga pero no me veía lo suficientemente flexible. Supongo que tenía esa idea de que iba a ser algo demasiado difícil para mí.

Decidí darle una oportunidad y recuerdo que a los pocos minutos ya me había dado cuenta de lo equivocada que estaba. En mi primera clase de iniciación aprendí más acerca de los beneficios del yoga, físicos y mentales. Pero sobre todo, aprendí a conocer mejor mi cuerpo y mis límites. Poco a poco, cada límite se fue convirtiendo en un reto. Empecé con una hora a la semana, una hora sagrada para mí, durante la cual no podía hacer otra cosa más que pensar en mi propio bienestar. La concentración que cada postura requería me ayudaba a desconectar de todo lo demás.

A día de hoy, soy capaz de ver que el problema nunca es la rutina, sino nuestra manera de afrontarla y vivirla.

* * *

Desde el primer día que pisé la Masia Farré destaqué la tranquilidad que se respiraba, lo increíble que era encontrarse a escasos minutos de la vida de la ciudad, pero sin embargo sentir que cuando te adentrabas en sus jardines te habías alejado por completo de todo. En este pequeño rincón del mundo, podía permitirme disfrutar del silencio.

Cuando María vino a vernos y hablamos de la posibilidad de organizar una mañana de yoga en la masia, no se me ocurrió mejor lugar ni mejor momento. El 18 de marzo, a dos días de que empiece la primavera.

En poco tiempo, María logró contagiarnos su visión del yoga, su cariño por esta disciplina y, en general, por la vida, por la lucha y el amor propio.

A todos los que tenéis curiosidad o los que en algún momento u otro de vuestras vidas os habéis planteado hacer yoga, no os perdáis esta oportunidad. Tres horas para disfrutar de la naturaleza, para disfrutar con María, para disfrutar del yoga, pero por encima de todo, para disfrutar con vosotros mismos. ¡Regalaros este momento!

No os arrepentiréis, os lo prometo,

Marta

Para inscribiros, seguid este enlace: Masterclass de yoga en Masia Farré

 

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